*..m¡rada dorm¡da, despertala..*

miércoles, agosto 22, 2007

.soy agua.

Frío y soledad en esta habitación, mi habitación. Llueve y siento que me hundo. Gota a gota caen esas lágrimas que de a poco van ganando terreno, que empapan el suelo y terminan por crear ese mar inmenso que me debilita, me inunda, me ahoga...
Mi cuerpo flota cuando quiero que se hunda. Se hunde cuando, pataleando, intento salir a flote. Es que tengo la mala costumbre de dejar que, una vez y siempre, alguien aparezca justo cuando mis ganas de nadar se terminaron y el agua comienza a ganar uno a uno mis sentidos. Y es ahí, cuando ya no puedo seguir flotando, que me toma en sus brazos, me hace respirar, pero cuando parezco haberme recompuesto, y cuando mis fuerzas parecen permitirme mantenerme por mi misma, los brazos que me sostenían vuelven a soltarme, caigo en caída libre y el agua, nuevamente, me tapa... Pataleo, juro que lo intento, grito y nado todo tipo de estilos, los que se, los que no, los que existen y los que invento con tal de salvarme pero nada funciona, el agua sigue tapándome. Supongo que nunca aprendi a nadar muy bien...
Y en noches como esta, cansada de que mis métodos no funcionen, abatida sabiendo que sigo ahogándome de vez en cuando, pienso seriamente en guardar esa lluvia que cae indiferente, tragar una a una esas gotas, guardarlas...ser agua, que mi cuerpo se confunda con el mar, y la lluvia no le haga nada, que ya no lastime...

miércoles, agosto 08, 2007

SeGuí ParTicipanDo

A veces parecería que hay alguien contratado pura y exclusivamente para impedirme ver la meta. Parecería también que cada cosa que hago me aleja de ella. ¿O es que no quiero acercarme? Estoy a punto de encerrarla entre mis manos y el sonido del despertador pone mis cinco sentidos en alerta. Cuando creo que la veo, se corta la luz. Cuando la oigo, un colectivo pasa por la calle arrasando con la paz que reinaba y, obviamente, llevándosela. Pero no me importa. Por un momento la vi, mis dedos alcanzaron a rozarla y en ese instante fugaz, en el que no hubo nada mas que ella y yo, en el que ni el brillo de las estrellas ni tu voz parecían importar, logré entender...
Entendí que no siempre nos toca ser de los privilegiados que se cruzan al amor de sus vidas por la calle. Entendí que no todo el mundo puede disfrutar del eterno dormir del domingo a la mañana, o de los amaneceres de sábado mezclados con alcohol. Entendí que sólo un grupo de selectos puede saborear la música, escuchar un sueño, oler las buenas noticias. Entendí eso y entendí mucho más. Me tocó ser de las que lloran en el cine, de las que encuentran refugio en un papel y ahí, pasan horas y horas. Que formo parte de aquella especie casi extincta que todavía se maravilla con una flor, que cree a pesar de todo en la gente y en el amor... Entendí que soy una afortunada por entender y entendí también, que no alcanza con entender.
Puede que nunca llegue a mi meta, que nunca saboree la victoria y que aunque mis días sigan siendo grises, el saber que tengo la tarea de encontrar, nuevamente un motivo, mi motivo, le da sentido a todo esto...después de todo, supongo que se tratará de eso, de seguir participando, de no darse por vencida, de creer que cada día una nueva promoción aparecerá en la tele y me acercará al premio...porque, si es así, puede que la suma de -SEGUI PARTICIPANDO- den lugar a algo...
Por las dudas, ¿No me haces el favor de devolverme todas las tapitas de coca cola que hace ya un tiempo tiré?..