el mar sabía
Caminando por la playa me abordaron mis recuerdos. Por mi mente corrían innumerables imágenes...tuyas, mías, nuestras, de nadie...Me senté en la arena y después de dar una vuelta mis ojos dieron al cielo, ese mundo infinito y tan inalcanzable. De alguna manera, se que el mar sabía lo que sentía, y dulcemente empezó a despertar mis pies desnudos, pero no logró sacarme de esa extraña sensación de memorias que cobran vida en la soledad de nuestro alma.
Me levanté y caminé hacia el mar buscando que me acariciara completamente, dando pasos con firmeza hasta llegar a lo más profundo...y ahí, entregarme a las olas y dejar que mi mente flote entre ese mar...mar de recuerdos...sin saber cuándo, cómo ni por qué, abrí los ojos y me encontré acostada sobre la arena, mojada y algo desentendida. Miré nuevamente al cielo buscando una respuesta y sin llegar a ver más que el brillo de las estrellas que me sonreían sólo a mi, sentí el viento que me hacia vivir, y esta vez, el mar complice del mismo cielo, me fue tocando con su agua, con su sal y con su espuma para que mi sueño terminara......y se haga realidad.
