un simple regalo
Cuando vemos que se acercan momentos como éstos, pensamos que somos lo suficientemente fuertes para sobrellevarlos, para seguir adelante y superarlos. Sin embargo, cuando el tiempo parece detenerse en ese instante de desesperación, la ansiedad nos gana por afano y nos goza, haciéndonos dar cuenta que justamente en momentos así, no alcanza con imaginar su mirada, pensar en su sonrisa y tratar de sentir sus manos en nuestra espalda...pero eso es lo único que tenemos para no caer en la locura total de melancolía y de extrañamiento...
Llego el día, ella debía partir, y por más que ambos lo supieran de antemano era inevitable no llorar. Solo 10 días, nada más. Sin embargo, puedo decir que fueron los 10 días más largos de la historia, los minutos más interminables y los segundos más crueles.
Por acá, la misma rutina de siempre pero en blanco y negro...sin el brillo de sus ojos, y con el opaco sabor de su ausencia. Claro que también aparecían manchones de colores cada vez que podía escuchar su voz...pero que ante su primer gota, seguida de otras tantas (de las que hablas alguna vez), los colores se hacían agua, agua que se confundía con las gotas y se perdía por ahí.
Por allá, un mundo nuevo pero conocido...todo tan lindo pero que sin su compañía no tenía sentido. Si, ella también lo extrañaba horrores, noches eternas de insomnio pensando en él, tratando de sentir sus caricias en cada llamado...
Y así...10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1...hoy...el reencuentro tan esperado. Nunca se habían sentido tan felices de volver a verse. Él todavía estaba temblando, mucho tiempo el que tuvo que esperar...y de repente ella apareció entre los demás pasajeros, y se la podía distinguir por ese no se qué característico de ella que la hace tan especial y única. Él no dudo un segundo y corrió hacia ella, sus ojos se inundaron poco a poco hasta que empezaron a gotear...pero esta vez era de alegría, de emoción, de amor. Ella lo abrazó tan fuerte como pudo, devolviéndole el sol de los 10 días anteriores que no habían podido terminar de amanecer. Y alrededor de ellos un mundo de gente que dejando sus apuros, su trabajo y sus prioridaes pararon el reloj para verlos, como si fuera una película romántica en vivo, sonriendo levemente al sentir, aunque sea un poco, lo que se desprendía de ellos mismos...
Los adoro demasiado...por eso quiero verlos felices :)
